El nuevo año es el momento perfecto para poner la vista en los próximos días libres y de descanso con el objetivo de realizar una pequeña escapada. La llegada del buen tiempo permite disfrutar de unos días en constante contacto con la naturaleza, siendo Asturias uno de los destinos predilectos. Asturias presenta una combinación de deporte y naturaleza idónea para los amantes de las actividades al aire libre con numerosas rutas de senderismo, las cuales permiten conocer de primera mano la geografía de la comunidad autónoma.

Asturias cuenta con verdes paisajes donde poder realizar muchas actividades al aire libre que dejan sin aliento a la mayoría de visitantes, así como diversos lugares de gran relevancia incluso a nivel internacional. Algunos de los más conocidos son los Lagos de Cuadonga/Covadonga y el famoso Parque Nacional de los Picos de Europa. La mayor parte de las rutas y senderos discurren por montañas a través de increíbles parajes pensados para ser recorridos tanto a pie como en bicicleta, brindando la posibilidad de elegir dependiendo del nivel que se tenga. De todas las existentes, la Ruta de les Xanes presenta una belleza digna de ser contemplada por todos los excursionistas, sobre todo al ser apta para todas las edades.

Historia

La Ruta de les Xenas recibe su nombre en honor a uno de los seres más famosos de la mitología asturiana: les Xanes. Estas eran hadas o mujeres de extraordinaria belleza que habitaban las cuevas, las orillas de los ríos y las fuentes de la región. Según cuenta la leyenda eran seres de pequeña estatura con un largo cabello rubio, el cual sujetaban con flores, que vestían túnicas plateadas. La mayoría de ellas estaban encantadas y, dependiendo de su apariencia, existirían distintas formas de desencantarlas. La realidad es que el desfiladero fue construido cerca de los años 50 con el objetivo de unir los pueblos de Pedroveya, Rebolleda y Dosango. Sin embargo, el proyecto fue abandonado al poco tiempo y acabó convirtiéndose en la ruta de senderismo que es hoy en día.

Ruta de les Xanes

Con casi 8 kilómetros de longitud, esta ruta conecta el pueblo de Villanueva con el de Pedroveya. Aunque el recorrido puede comenzarse en cualquiera de estos municipios, lo más recomendable es realizarlo desde el primero de ellos. Actualmente, es una de las rutas más conocidas en Asturias, entre otras cosas por su excelente ubicación ya que es fácilmente accesible desde las principales ciudades de la comunidad autónoma. Asimismo, es ideal para viajeros con muy distintas condiciones físicas al ser un camino prácticamente lineal, salvo en contadas ocasiones, donde el desnivel no supone impedimento alguno para aquellas personas que no tengan por costumbre practicar el senderismo. De esta forma, no sería necesario disponer de un material especial, basta con unas zapatillas de trekking normales, ropa cómoda y una pequeña mochila.

La duración total del recorrido no suele superar las 4-5 horas, lo que brinda la oportunidad de tomarse todo el tiempo deseado para contemplar la belleza única del lugar. Ubicada en el Concejo de Santo Adriano, las peculiaridades del trayecto la hacen idónea para ser recorrida en cualquier época del año. Tallada en la roca, esta senda discurre por el desfiladero del mismo nombre, el cual fue excavado por el arroyo de las Xanas a través de un paraje calizo impresionante. En 2002 fue declarado Monumento Natural del Desfiladero de les Xanes. Con un desnivel de poco más de 500 metros, este lugar es considerado como hermano pequeño de la Ruta del Cares por la similitud de su paisaje en algunos tramos.

El camino en sí no tiene pérdida alguna, pues al comienzo de la ruta puede hallarse un mapa informativo que muestra la senda que debe seguirse, la cual transcurre por el margen derecho del arroyo del mismo nombre. Durante el trayecto, se atraviesa la montaña a través de varios túneles esculpidos en la piedra que desembocan, en diversas situaciones, en múltiples puntos donde se han formado cascadas confiriendo al paisaje un toque digno de cualquier postal. Sin embargo, uno de los lugares más impresionantes que pueden contemplarse durante el recorrido de la senda se encuentra en el tramo más estrecho del desfiladero. Llegados a este punto, se extiende un bosque mixto conformados por avellanos y espinares en el que predominan una enorme variedad de ejemplares, tales como olmos, arces, castaños y fresnos.

Asimismo, en una zona del bosque es posible observar un pequeño sotobosque rico en helechos. Según los comentarios de muchos viajeros, aunque la zona puede visitarse durante todo el año, la mejor época para ello es en primavera y otoño. En estas dos estaciones, las hojas de los arboles presentan un color especialmente bonito que contrasta con los cálidos rayos de sol que se filtran entre ellos, creando un espectáculo de gran belleza. No es de extrañar, por tanto, que la mayoría de los excursionistas se decanten por esta ruta en deferencia de otras, debido a la variedad de ecosistemas de gran valor ecológico donde, en ocasiones, es posible atisbar alguna de las águilas reales o alimoches que viven en la zona. Además, su poca masificación la convierten en uno de los destinos predilectos para una escapada a la montaña.